Insomnia

o sea, no puedo dormir

Shonda Rhimes says

When people give these kinds of speeches, they usually tell you all kinds of wise and heartfelt things. They have wisdom to impart. They have lessons to share. They tell you: Follow your dreams. Listen to your spirit. Change the world. Make your mark. Find your inner voice and make it sing. Embrace failure. Dream. Dream and dream big. As a matter of fact, dream and don’t stop dreaming until all of your dreams come true.

I think that’s crap.

I think a lot of people dream. And while they are busy dreaming, the really happy people, the really successful people, the really interesting, engaged, powerful people, are busy doing.

The dreamers — they stare at the sky and they make plans and they hope and they talk about it endlessly… The buttoned-up ones meet for cocktails and they brag about their dreams, and the hippie ones have vision boards and they meditate about their dreams. Maybe you write in journals about your dreams or discuss it endlessly with your best friend or your girlfriend or your mother. And it feels really good. You’re talking about it, and you’re planning it. Kind of. You are blue-skying your life. And that is what everyone says you should be doing. Right? I mean, that’s what Oprah and Bill Gates did to get successful, right?

No.

Dreams are lovely. But they are just dreams — fleeting, ephemeral, pretty. But dreams do not come true just because you dream them — it’s hard work that makes things happen. It’s hard work that creates change. So… ditch the dream and be a doer, not a dreamer.

Maybe you know exactly what it is you dream of being, or maybe you’re paralyzed because you have no idea what your passion is. The truth is, it doesn’t matter. You don’t have to know. You just have to keep moving forward. You just have to keep doing something, seizing the next opportunity, staying open to trying something new. It doesn’t have to fit your vision of the perfect job or the perfect life. Perfect is boring and dreams are not real. Just do.

So you think, “I wish I could travel.” Great. Sell your crappy car, buy a ticket to Bangkok, and go. Right now. I’m serious. You want to be a writer? A writer is someone who writes every day — so start writing. You don’t have a job? Get one. Any job. Don’t sit at home waiting for the magical opportunity… Do something until you can do something else

Sobre la vida

Hay momentos para todo. Épocas de la vida para salir y festejar hasta perder la conciencia, y épocas para disfrutar la cena y los sillones. No todas las personas permanecen y se vuelven eternas. Que una persona esté hace mucho tiempo no se convierte en la obligación de mantenerla dentro de tu vida, y las relaciones que no evolucionan se marchitan. Lo nuevo brilla más, pero lo viejo nos engaña cuando se tiñe por la nostalgia. Nada de lo que se mantiene que valga la pena es sin esfuerzo.
Aceptar que las cosas se terminan y dejarlas ir es la vida, pero encontrar las cosas que valen la pena mantener también lo es.

El ojo de la tormenta

Es curioso como nunca nos damos cuenta de los mejores momentos de nuestras vidas mientras estamos en ellos, pero cuando pasan quedan clavados en el medio del lóbulo temporal. No sé por qué, pero no recuerdo los mejores momentos como los de mayor felicidad ni como los más importantes. Tal vez porque la felicidad funciona distinto y en lugar de hacer las cosas más vívidas las hace más intensas, y esta intensidad hace que esté tan concentrada en el momento que no los hace memorables.
No sé si era feliz, pero creo que entre los mejores momentos de mi vida están las noches en el balcón, mirando las estrellas y fumando mientras tomábamos algún trago – casi siempre el mismo. No pasaba nada en especial y pasaba todo a la vez. El mundo se arremolinaba y no nos importaba.
Tal vez es por eso que no podemos darnos cuenta de que estamos haciendo historia, porque no lo esperamos. Porque llega silenciosamente para tomar por completo una época, para hacernos más felices sin ser felices y trascender en su nada.

Coherencia

En mi rama de estudio, saber pensar y deducir cosas es mucho más importante que memorizar. Tuve un profesor de física que no me dejaba usar fórmulas “terminadas” y me pedía que los planteos a todos los problemas salieran de las integrales para casos generales (por ejemplo, para obtener la capacidad de un capacitor dada su geometría teníamos que empezar desde la integral del campo eléctrico). No me parece mal: menos cosas para recordar y más conocimiento real sobre cómo funcionan las cosas y de dónde viene todo.

Uno de mis defectos es que es soy una persona muy despistada y olvidadiza. Jamás puedo recordar dónde dejo las cosas, entonces decidí adoptar el método de la coherencia: si tuviera que guardar [cosa que busco] ahora, ¿dónde lo haría?. Puede sonar estructurado, pero siempre que guardo algo lo hago siguiendo un pensamiento lógico e intentando mantener la coherencia. Hacerlo siempre siguiendo una lógica lleva trabajo – sobretodo durante las grandes reorganizaciones de mis cosas -, pero es una regla que mantengo conmigo. Si pierdo la coherencia, entonces pierdo todo. Literalmente.

jet lag

EZE
JFK
LGA
YUL
YYZ
SFO
EZE

Sobre usar un labial rojo

Nunca había tenido un labial rojo. Los labiales rojos no son un implemento de moda, son una afirmación y un desafío al mismo tiempo. Un statement, un arma y un final boss.
Alguna vez comenté que el primer paso para sentirse bien por dentro es verse bien por fuera. Fake it ’til you make it, que le dicen. Y el labial rojo es un poco eso, es una manera de decir que me acepto como soy – para comenzar a aceptarme como soy – y a la vez es la receta mágica para la self-confidence.

Últimamente estoy sensiblona

Dear darlin’, please excuse my writing.
I can’t stop my hands from shaking
‘Cause I’m cold and alone tonight.

I miss you and nothing hurts like no you.
And no one understands what we went through.
It was short. It was sweet. We tried.

And if my words break through the wall
And meet you at your door,
All I can say is “I mean them all.”

Como en el libro

Cada vez que me bajo de un avión y espero mi valija sueño despierta con un oficial de la policía aeroportuaria que se acerca a un hombre y le dice que su valija tuvo que ser removida porque estaba vibrando. Usualmente es una afeitadora eléctrica, pero en este caso la revisó el escuadrón antibombas. Y entonces el hombre exhausto se va del aeropuerto sin su valija y gasta sus últimos billetes en llegar a la que solía ser su casa pero que ahora son un montón de cenizas.

No me olvidé

Estuve todo el día pensando en vos. No, no me olvidé. Ojalá pudiera olvidarme y todo esto dolería un poco menos. Porque sí, te extraño tanto que duele.

No puedo vivir sin vos

Hoy por la mañana me puse a escuchar un disco que era mi preferido hace algunos años, y de repente llegó a un tema que me pegó muy fuerte, más por los recuerdos que por otra cosa. Más que canción es una carta llena de sentimiento. Incluso dudo que tenga melodía, porque si la tiene no puedo recordarla.

Pero la letra… oh, la letra. Es emoción pura. Es los secretos compartidos, es la intimidad, es la sensación de que falta algo. Es seguir adelante. Y entonces reza “and I love you, I swear that’s true, I cannot live without you.

Eso me puso a pensar en todas las veces que leí, escuché y dije “no puedo vivir sin vos”. Pienso que es un poco cierto y un poco no. Poder puedo, pero no quiero. No quiero vivir sin vos es una frase mucho más acertada pero también menos dramática y que deja explícita nuestra voluntad.

Pero qué cierto es eso de “no poder vivir sin vos”. Las personas que nos tocan tan profundo en nuestras vidas no nos dejan nunca. Cambian nuestra manera de pensar, de ver y sentir el mundo. Y no es que sea algo malo, pero cuando algo te cambia tanto el rumbo que se te olvida como era tu vida antes es fácil dejarse llevar por la idea de que las cosas nunca fueron de otra manera. Y lo más curioso es que probablemente tampoco vuelvan a serlo.

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