Motivo #2 por el cual no dejo que la gente me escuche tocar el piano

Alguna vez casi escribo al respecto, pero terminé por enfocarme en otra cosa. En vez de hablar de ese secreto que oculto celosamente de los oídos del mundo, preferí hablar de esa relación enfermiza que me une al piano. Leyendo a Murakami encuentro en sus palabras lo que más de una vez quise expresar sobre esa relación, y al releer sus frases mi mente empieza a buscar las respuestas que necesito. Es sobre estas respuestas que hoy tengo ganas de escribir.



Más de una vez me preguntaron por qué dejé de tocar en conciertos y por qué me niego a tocar en serio frente a otras personas (fuera de mi familia y mis profesoras, claro). Entre las frases de Murakami y mis recuerdos me dieron una respuesta muy clara: porque no soy capaz de transmitir nada. Puede sonar trivial, pero no lo es. La técnica la puede tener cualquiera, se adquiere simplemente con práctica constante, en especial para alguien que aprendió a escribir el acorde de do mayor antes de poder escribir su nombre; pero la interpretación, revivir la pieza y convertirla en algo vivo... eso no lo hace cualquiera. Eso no adquiere sólo con la práctica. Eso es innato, es natural, es algo que te quema por dentro.

Una de mis profesoras me ha escuchado tocar desde que era un pequeño retoño, cuando me preparó para un examen hace unos años me dio la clave: tengo todo el potencial, pero por algún motivo no lo exploto. Toda esa música, toda esa capacidad interpretativa, toda esa musicalidad está dentro mío pero hay algo, algo que todavía no puedo explicar, que me impide expresarlo. El año pasado mi otra profesora también me lo dijo: estoy tocando fría y maquinalmente; toco lo que está escrito, pero nada más. Una vez casi me reprueban en un examen por esto, a pesar de que no tuve ni un sólo error.

El piano absorbe mucho de mí. Hubo una época en la que al terminar de tocar mi sonata quedaba destruida, agotada, sudando; como si hubiera llegado al fin de la maratón más importante de mi vida. Pero mi gran defecto era lo peor: aunque hubiera dado todo mí, poniendo todo mi sentimiento, mi emoción, tocando hasta el éxtasis y las lágrimas, para la gente era sólo una sonata más - y ni siquiera una muy emotiva. Por eso no dejo que la gente me escuche: el piano es un agujero negro que absorbe todo de mí, pero no lo deja salir hacia afuera. O tal vez soy yo, que pongo esta barrera invisible que no deja que el resto vea lo que realmente soy, pero a través del sonido.

Sobre el talento y la interpretación al piano, o uno de los motivos por los cuales no dejo que la gente me escuche

Cuando llevaba un año en Francia, descubrí algo extraño. Descubrí que personas cuya técnica era inferior a la mía, que se esforzaban menos, eran más capaces que yo de emocionar a la audiencia. En los concursos siempre me ganaban en la última fase. Al principio pensaba que había algún error. Pero se repitió lo mismo cientos de veces. Eso a mí me irritaba, me enfurecía. ¡No es justo!, pensaba. Pero, poco a poco, incluso yo fui viéndolo. Que me faltaba algo. No sé muy bien qué, pero algo importante. Tal vez la profundidad necesaria, como persona, para producir una música capaz de emocionar a otros. Mientras estuve en Japón no me daba cuenta. Allí, yo siempre había sido la mejor y tampoco tenía tiempo para hacerme preguntas sobre mis interpretaciones musicales. Pero en París estaba rodeada de personas con talento y yo, al final, incluso acabé comprendiéndolo. De una manera diáfana, igual que el sol asciende en el cielo y despeja la niebla.

Haruki Murakami en Sputnik, mi amor


(a mí me pasa algo muy parecido)

Con los pies sobre la tierra

Creo que todo empezó hace unos años. A los 12 años era la persona más cursi que podías encontrar sobre la tierra: todos los días le escribía cartas a mi noviecito para recordarle que lo amaba. Al mes me dejó, claro. Si me pongo a pensar, me parece que la culpa la tienen el exceso de novelas y de libros de poemas que leía por aquella época. En otros noviazgos volví a pecar de exceso de miel en las palabras, pero fui víctima yo también. Y en un intento de relación que siguió me embadurnaron de miel hasta el asco y me prometí a mí misma mantener los pies en la tierra.

La vida, si bien es increíble, no es la novela que siempre tiene final feliz, y a fin de cuentas ni siquiera soy mayor de edad todavía. Muchas personas pueden pasar todavía por mi vida para cambiarla y no tiene sentido prometerle amor eterno a un tierno amor adolescente. Aprendí a no soñar imposibles mientras de amor se trata y a no hacer promesas que no pueda cumplir.

Supongo que, un poco por extensión, no soy cursi. Y en consecuencia, me molesta lo cursi en los demás; o tal vez no lo cursi en sí, sino el exceso. Últimamente mi cuenta en Facebook fue bombardeada de excesos de miel. Parejitas que sin conocerse se aman, cartas de amor kilométricas en los walls - y como ambos son amigos míos, aparece en mi News Feed - y la mayor densidad por metro cuadrado de te-amos y corazoncitos que hayan visto en sus vidas. Y como este es mi blog, mi reino, aprovecho para decir

ME ASQUEARON, MANGA DE CURSIS!

Post parcial

Pongo el último igual, guardo mis cosas y me levanto. Entrego el prolijo examen (prolijo porque lo pasé en limpio, claramente) a mi profesor. Me siento en un banquito del pasillo, abro un chicle de frutos rojos y comienzo a masticarlo mecánicamente mientras con un espejito chequeo el estado de mi nuevo peinado. Cruzo y descruzo las piernas, escribo, examino mis nuevas adquisiciones mientras espero.

No escucho música porque en cualquier momento puede salir el profesor y llamarme para dar el veredicto. Repaso un poco mentalmente: función potencial, ecuaciones diferenciales, el volumen de un cuerpo en el espacio. Volumen o masa? Se integraban igual. Miro, espero, me aburro, me distraigo. Hoy me olvidé el celular y no uso reloj, por lo que no tengo idea de la hora.

Se me acerca una compañera con la nunca había cruzado palabra y me pregunta si el profesor ya empezó a repartir los exámenes, le respondo que no y se aleja por donde vino. Ya no sé que hacer y entonces el profesor sale con esa misma actitud extraña que siempre tiene y me anuncia que acabo de perder un verano de mi vida.

Mañanita de sol

Ayer no tuve especialmente un buen día, pero hoy por la mañana salí y había un solcito que - junto con la temperatura - me invitaban a estar de buen humor. Entonces en mi iPod puse el mixtape (o mixmp3? Me gustan los mixtapes) que saqué del blog del Capitán Intriga y se convirtió en una mañana perfecta.

El mixtape se llama Rocking mornings y el tracklist es este:
01 - Irene - Simple Chords (Intro)
02 - Irene - Stardust
03 - Pixies - Here comes your man
04 - Zooey Deschanel - Sugar Town
05 - Spoon - Well Alright
06 - Black Lips - Bad Kids
07 - Eels - Saturday Morning
08 - Weezer - The Good Life
09 - Sondre Lerche - Say It All
10 - Bright Eyes - Another Travelin' Song
11 - Jens Lekman - Friday Night At The Drive-In Bingo
12 - The Concretes - You can't hurry love
13 - The Strokes - I Can't Win
Lo pueden escuchar online o bajarlo y salir a ser felices bajo el los últimos soles de verano.

Ausente con aviso

Disculpen todo este silencio últimamente, estoy terminando una materia que es muy importante para mí y que me consume casi todo el tiempo disponible que tengo.
Unos días más y prometo que vuelvo a la normalidad!

La chica de los premios


Gracias a todos los que vinieron anoche!
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