Insomnia

o sea, no puedo dormir

El ojo de la tormenta

Es curioso como nunca nos damos cuenta de los mejores momentos de nuestras vidas mientras estamos en ellos, pero cuando pasan quedan clavados en el medio del lóbulo temporal. No sé por qué, pero no recuerdo los mejores momentos como los de mayor felicidad ni como los más importantes. Tal vez porque la felicidad funciona distinto y en lugar de hacer las cosas más vívidas las hace más intensas, y esta intensidad hace que esté tan concentrada en el momento que no los hace memorables.
No sé si era feliz, pero creo que entre los mejores momentos de mi vida están las noches en el balcón, mirando las estrellas y fumando mientras tomábamos algún trago – casi siempre el mismo. No pasaba nada en especial y pasaba todo a la vez. El mundo se arremolinaba y no nos importaba.
Tal vez es por eso que no podemos darnos cuenta de que estamos haciendo historia, porque no lo esperamos. Porque llega silenciosamente para tomar por completo una época, para hacernos más felices sin ser felices y trascender en su nada.

Coherencia

En mi rama de estudio, saber pensar y deducir cosas es mucho más importante que memorizar. Tuve un profesor de física que no me dejaba usar fórmulas “terminadas” y me pedía que los planteos a todos los problemas salieran de las integrales para casos generales (por ejemplo, para obtener la capacidad de un capacitor dada su geometría teníamos que empezar desde la integral del campo eléctrico). No me parece mal: menos cosas para recordar y más conocimiento real sobre cómo funcionan las cosas y de dónde viene todo.

Uno de mis defectos es que es soy una persona muy despistada y olvidadiza. Jamás puedo recordar dónde dejo las cosas, entonces decidí adoptar el método de la coherencia: si tuviera que guardar [cosa que busco] ahora, ¿dónde lo haría?. Puede sonar estructurado, pero siempre que guardo algo lo hago siguiendo un pensamiento lógico e intentando mantener la coherencia. Hacerlo siempre siguiendo una lógica lleva trabajo – sobretodo durante las grandes reorganizaciones de mis cosas -, pero es una regla que mantengo conmigo. Si pierdo la coherencia, entonces pierdo todo. Literalmente.

jet lag

EZE
JFK
LGA
YUL
YYZ
SFO
EZE

Sobre usar un labial rojo

Nunca había tenido un labial rojo. Los labiales rojos no son un implemento de moda, son una afirmación y un desafío al mismo tiempo. Un statement, un arma y un final boss.
Alguna vez comenté que el primer paso para sentirse bien por dentro es verse bien por fuera. Fake it ’til you make it, que le dicen. Y el labial rojo es un poco eso, es una manera de decir que me acepto como soy – para comenzar a aceptarme como soy – y a la vez es la receta mágica para la self-confidence.

Últimamente estoy sensiblona

Dear darlin’, please excuse my writing.
I can’t stop my hands from shaking
‘Cause I’m cold and alone tonight.

I miss you and nothing hurts like no you.
And no one understands what we went through.
It was short. It was sweet. We tried.

And if my words break through the wall
And meet you at your door,
All I can say is “I mean them all.”

Como en el libro

Cada vez que me bajo de un avión y espero mi valija sueño despierta con un oficial de la policía aeroportuaria que se acerca a un hombre y le dice que su valija tuvo que ser removida porque estaba vibrando. Usualmente es una afeitadora eléctrica, pero en este caso la revisó el escuadrón antibombas. Y entonces el hombre exhausto se va del aeropuerto sin su valija y gasta sus últimos billetes en llegar a la que solía ser su casa pero que ahora son un montón de cenizas.

No me olvidé

Estuve todo el día pensando en vos. No, no me olvidé. Ojalá pudiera olvidarme y todo esto dolería un poco menos. Porque sí, te extraño tanto que duele.

No puedo vivir sin vos

Hoy por la mañana me puse a escuchar un disco que era mi preferido hace algunos años, y de repente llegó a un tema que me pegó muy fuerte, más por los recuerdos que por otra cosa. Más que canción es una carta llena de sentimiento. Incluso dudo que tenga melodía, porque si la tiene no puedo recordarla.

Pero la letra… oh, la letra. Es emoción pura. Es los secretos compartidos, es la intimidad, es la sensación de que falta algo. Es seguir adelante. Y entonces reza “and I love you, I swear that’s true, I cannot live without you.

Eso me puso a pensar en todas las veces que leí, escuché y dije “no puedo vivir sin vos”. Pienso que es un poco cierto y un poco no. Poder puedo, pero no quiero. No quiero vivir sin vos es una frase mucho más acertada pero también menos dramática y que deja explícita nuestra voluntad.

Pero qué cierto es eso de “no poder vivir sin vos”. Las personas que nos tocan tan profundo en nuestras vidas no nos dejan nunca. Cambian nuestra manera de pensar, de ver y sentir el mundo. Y no es que sea algo malo, pero cuando algo te cambia tanto el rumbo que se te olvida como era tu vida antes es fácil dejarse llevar por la idea de que las cosas nunca fueron de otra manera. Y lo más curioso es que probablemente tampoco vuelvan a serlo.

We agree to disagree

Siempre fui una persona de opiniones extremas: amo u odio, pero casi nada me resulta indiferente. Las cosas “son geniales y no entiendo como el resto no lo ve” o “son horribles y deberían morir”. Una de las cosas más importantes que aprendí en el último año es la tolerancia. Algo que queremos que los alumnos entiendan cuando les explicamos qué es la motivación y cómo debe utilizarse al dirigir un equipo es que a todos nos mueven cosas distintas, y que eso tiene que ver con nuestro background y nuestro valores. Curiosamente, enseñándolo lo aprendí.

Hace unos meses leí “Ender’s game” de Orson Scott Card y me encontré con una frase maravillosa, en la que Ender explica su genio táctico:

In the moment when I truly understand my enemy, understand him well enough to defeat him, then in that very moment I also love him. I think it’s impossible to really understand somebody, what they want, what they believe, and not love them the way they love themselves. And then, in that very moment when I love them, I destroy them.

Y creo que ahí está la clave: es imposible entender en serio a una persona, sus motivaciones, lo que creen y lo que aman y odiarlos. Es imposible odiar lo que se entiende hasta los huesos.

En el último año me vi expuesta a un montón de situaciones que me hicieron cuestionarme lo que está bien y lo que está mal. Y me convertí un poco en relativista: excepto algunos casos extremos, no hay cosas que estén inheremente bien o mal. Nada es tan bueno ni tan malo, y que otras personas no tengan las mismas ideas que yo sobre las cosas no hace que lo que opinen esté mal. Ya no intento ganar discusiones y hacer entender a la otra persona, si no que intento entender a la otra persona. Dirán que me volví tibia, pero yo prefiero verlo como un tipo de crecimiento personal.

364 días después

A mí no se me da casi nunca por hacer balances, pero mañana es mi cumpleaños y este año fue tan duro emocionalmente que me puse a hacer un odioso repaso mental. Veinticuatro: significa que el año que viene van a ser 25, un cuarto de siglo, y ya de solo decirlo siento que me estoy poniendo vieja.

En estos últimos 364 días decidí desafiar mis límites y salir de mi zona de comfort. Y la pasé mal, muy mal. Sufrí, pero soy demasiado terca como para rendirme. Si los trabajos fueran relaciones, podría decir que me partieron el corazón dos veces cuando intentaba escaparme de una relación abusiva. Me dejé estar y me dejé llevar, en general para mal. Decidí no dejar que me ganaran las circunstancias, que yo podía ser más fuerte. Pero no sé si lo fui. Luché contra mi corazón que pugnaba por ser feliz, por seguir una pasión. Dejé que me enjaularan la energía y me apagaran la motivación.

Los veintitrés años fueron, sobretodo, de autoconocimiento: de conocer mis límites, mis motivaciones, mis pasiones. No todo fue malo: decidí ir detrás de uno de mis sueños y me salió bien. Aprendí a separar, a disciplinarme y a controlar los impulsos. Bueno, eso último no me salió tan bien. Dejé de postergar y empecé a cumplir con lo que quería.

Y por eso, este cumpleaños me espera mejor de lo que creía: con un nuevo destino laboral, con un nuevo desafío, con nuevas alegrías y un futuro que, desde acá, se ve muy, muy brillante.

Previous Posts