Insomnia

o sea, no puedo dormir

El ojo de la tormenta

Es curioso como nunca nos damos cuenta de los mejores momentos de nuestras vidas mientras estamos en ellos, pero cuando pasan quedan clavados en el medio del lóbulo temporal. No sé por qué, pero no recuerdo los mejores momentos como los de mayor felicidad ni como los más importantes. Tal vez porque la felicidad funciona distinto y en lugar de hacer las cosas más vívidas las hace más intensas, y esta intensidad hace que esté tan concentrada en el momento que no los hace memorables.
No sé si era feliz, pero creo que entre los mejores momentos de mi vida están las noches en el balcón, mirando las estrellas y fumando mientras tomábamos algún trago – casi siempre el mismo. No pasaba nada en especial y pasaba todo a la vez. El mundo se arremolinaba y no nos importaba.
Tal vez es por eso que no podemos darnos cuenta de que estamos haciendo historia, porque no lo esperamos. Porque llega silenciosamente para tomar por completo una época, para hacernos más felices sin ser felices y trascender en su nada.

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