Insomnia

o sea, no puedo dormir

Mejor no hablar de ciertas cosas

Hay cosas de las que no quiero hablar. Muy en el fondo pienso que si no hablo de ellas de alguna manera no son reales, como cuando era chica y cerraba los ojos… tal vez si no creo en ello entonces no existe. Tal vez si no hablo de ello no pasó.

De vez en cuando vienen a mi cabeza episodios aislados o épocas enteras de mi vida de las cuales todavía no puedo reírme, o por lo menos “para adentro”, y aunque ya no pueda (o prefiera) recordar las emociones asociadas – la vergüenza y el dolor, sobretodo – me gusta pensar que si sacudo la mano y dejo de pensar en eso, tal vez se va a borrar de la historia. Nadie tiene por qué saberlo.

Alguna vez leí que las situaciones más fuertes de nuestras vidas dejan una impresión tan profunda que con tan solo pensar en ellas podemos revivir las emociones que nos provocaron, volver a sentirlas como si nos estuvieran pasando en ese instante por primera vez. A veces, cuando pienso en estas cosas, deseo con todas mis fuerzas poder dejar de evocar esas emociones, dejar de sentir otra vez la vergüenza que me provoca y que nadie conoce. Pero entonces pienso en otras cosas y pienso en que sí, que por suerte puedo olvidarme de algunas cosas, y de las que no puedo olvidarme con el tiempo  puedo reconciliarme y dejar de revivir el dolor.

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