Insomnia

o sea, no puedo dormir

TGD

Muy probablemente ustedes nunca lo entiendan. Con suerte, nunca sabrán lo que es ver a la lucecita de tus ojos crecer y ver que no entiende el mundo. No van a entender la frustración de que no pueda pronunciar las palabras, ni la desesperanza que provoca visitar médico tras médico. Nunca van a pensar que quizás es demasiado tarde y el tiempo se te escapa de las manos mientras ella sigue en toda su inocencia de no entender que es distinta al resto. Tal vez nunca van a tener que batallar con la impotencia de no poder hacer las cosas más fáciles para ella, de ver como todos esos esquemas que para cualquiera son tan intuitivos en su cabeza son el esfuerzo mayor. Nunca van a querer pegarle a ese chico que se burla de ella porque no puede aprender a leer. Nunca van a entender que cada vez que veo a alguien con alguna variación del TGD la veo a ella. Y que yo me muero si a ella le pasa algo, y que si no puedo hacer del mundo un lugar más simple para ella, voy a luchar mientras pueda para que todos los que me recuerdan a ella lo tengan. Y ahora la tengo acá, al lado, coloreando, sin entender por qué tiene que levantarse a las cinco de la mañana para ir a otro médico, otro neurólogo que la va a mandar a hacerse un montón de estudios y que va a decir que no sabe cuál es su problema ni cómo solucionarlo. Y tampoco entiende que pueda haber algo mal en ella, si es tan feliz.

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